Carbono alterado – Richard Morgan

carbono alterado

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Año 1ª edición: 2002

Richard Morgan es un londinense nacido en 1965 que ganó en 2003 el famoso “Premio Philip K Dick” por esta novela.

Dice su biografía que durante un tiempo se dedicó a dar clases de inglés en el extranjero, Estambul y Madrid por ejemplo, lo que explicaría una escena del libro en el “Valle de los Caídos”, con referencia directa a Franco incluida.

Como curiosidad, viendo las traducciones de Carbono Alterado, me encontré que en Italia no mantuvo el título original “Altered Carbon” sino que en la editorial decidieron cambiarlo, por lo que en 2002 lo publicaron como “Bad City”. Me pareció, por lo menos, curioso, dado que si iban a mantener un título en inglés hubieran dejado el original.

Carbono alterado pertenece a la serie “Takeshi Kovacs”. Este es el nombre del protagonista, que es algo así como un soldado universal especialmente entrenado.

La serie la completan “Broken angels” en 2003 y “Woken Furies” en 2005, de las que a la fecha no conozco traducción al español.

Dado que esta novela es la primera de la serie, haremos muy bien en leerla para enterarnos de quien es Takeshi Kovacs.

Podría decir que la obra se basa en un futuro donde la medicina y la genética han avanzado hasta el punto de que no solo los clones son comunes sino que, al nacer, se implanta en los seres humanos un dispositivo en la nuca llamado “pila” que será el encargado de almacenar todo lo que le suceda.

El objetivo de este dispositivo: desafiar a la muerte, ya que solo la destrucción de esta pila tendría como consecuencia una muerte verdadera, dado que mientras no sea destruida puede colocarse en otro cuerpo, acción que el autor denomina reenfundar.

Así que los más ricos van pasando de funda en funda y los pobres, como siempre, apenas tienen para la funda que les vino de fábrica y tienen a toda la familia ahorrando para reenfundarse si pasara algo, accidente o crimen, por ejemplo.

Pero dado que los ricos son riquísimos, además tienen la posibilidad de hacer copias de seguridad periódicamente, cosa que posibilita que, aun estropeándose la pila, puedan reenfundar una copia de seguridad en otro cuerpo y seguir viviendo. A este tipo de personas se lo llama los “mat” en referencia a la elevada cantidad de años que tienen emulando al Matusalem bíblico.

Por supuesto esta forma de vivir hace aparecer nuevos delitos, por ejemplo, está prohibido reenfundarse más de una vez al mismo tiempo, porque habría 2 tú dando vueltas por el mundo.

O ahora se diferencia la muerte de la funda, llamándose a este delito “lesiones biológicas”, de la “muerte permanente” cuando la pila ha sido destruida.

Y por supuesto aparecen unos objetores de conciencia que no quieren reenfundarse bajo ningún pretexto y dicen que cuando te has muerto, te has muerto y punto.

Este es el contexto en el que se desarrolla la novela y también podríamos señalar similitudes estéticas con el universo Blade Runner. No me parece mal.

El caso es que un viejo viejísimo, rico riquísimo, un “mat” en toda regla, que tiene copias de seguridad desperdigadas por el mundo por las dudas de que se le borre la que tiene en el pendrive del cajón, es reenfundado en un clon porque tuvo una muerte biológica con destrucción de la pila incluida. O sea. Murió. ¿Como? No se sabe. O sí. Parece que se pegó un tiro de gran calibre por la boca, arrancándose la cabeza y destrozando la pila. Pero, como dije, ningún problema, toman una copia de seguridad y lo reenfundan en su clon.

El problema es que el tipo no coincide con la teoría del suicidio que esgrime la policía, así que reenfunda a las pila de nuestro protagonista Takeshi Kovacs, que estaba sin cuerpo cumpliendo condena, para que investigue su caso.

Dado que la copia de seguridad del “mat” no contiene las últimas horas, el viejo rico solo recuerda hasta un determinado período por lo que nuestro boina verde Takeshi, devenido en detective, deberá investigar qué pasó en ese lapso de tiempo para encontrar las pistas que le ayuden a determinar si fue suicidio, asesinato, suicidio inducido, etc.

Atención: es bastante violenta y explícita durante gran parte de la narrativa.

Está redactada en primera persona por lo que conocemos la personalidad de Takeshi desde su punto de vista. Incluidos diversos recuerdos que nos van mostrando como se construyó todo su carácter.

La novela me gustó y me entretuvo. Aunque dicho entretenimiento fue menguando a medida que avanza la lectura. Tal vez, para mi gusto, el final no respeta la excelencia del ritmo del principio.

En 2018 se estrenó la primera temporada de la serie, como producción propia de Netflix, con una guion bastante acorde con la novela.

Es muy recomendable.

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