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Las habilidades sociales y la asertividad

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Las habilidades sociales no tienen una definición única y determinada, ya que no hay un consenso completo por parte de la comunidad científica al respecto.

Sin embargo, podemos definirlas según sus principales características, es decir, señalando que las habilidades sociales son un conjunto de conductas aprendidas de forma natural (o sea, que pueden ser enseñadas), que se manifiestan en situaciones interpersonales, socialmente aceptadas (o sea, para personas inmersas en un contexto sociocultural determinado), y orientadas a la obtención de reforzamientos sociales o auto-refuerzos.

Estas dotan al individuo que las posee de una mayor capacidad para lograr los objetivos que pretende.

Si bien, en palabras del prestigioso Dr. Vicente Caballo, no hay datos definitivos de cuándo y cómo se aprenden las HHSS,  todos los investigadores coinciden en que la niñez es un período crítico para estos aprendizajes.

Sabemos que el temperamento, es decir, lo que conocemos como expresividad emocional espontánea, determina la naturaleza del ambiente socioemocional interpersonal del niño, y que también determina la facilidad de aprendizaje del mismo, ya que un individuo emocionalmente expresivo tiende a crear para él un ambiente emocional y social más rico.

Pero la dinámica de adquisición de habilidades sociales mantiene un constante ritmo de aprender y reaprender, dejando solo visos de incertidumbre en la especificación de  cuándo y cómo se aprenden.

Cualquier situación es propicia si aparecen los elementos claves que movilizan a la persona hacia el modelado del comportamiento,

Es importante señalar que el entrenamiento de las HHSS requiere de un esfuerzo consciente de aprender un estilo diferente de comunicación. Por ejemplo, es común tener que desaprender a valorar de forma desmedida a los resultados frente a los medios.

Partiendo de esta base, es decir, de que las HHSS pueden entrenarse, es cuando creemos interesante la pregunta de cuáles son las que debemos entrenar para un desarrollo social más pleno.

Y, sin duda, la base de las HHSS es la asertividad.

Aunque existen muchas definiciones de asertividad podemos decir que, en definitiva, es un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás. En resumen, es una habilidad de comunicación interpersonal.

Como estrategia y estilo de comunicación, la asertividad se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares como  “la pasividad” que consiste en permitir que terceros decidan por nosotros y/o pasen por alto nuestras ideas, y  en el otro extremo “la agresividad”, que se presenta cuando no somos capaces de ser objetivos y respetar las ideas de los demás.

Suele definirse también como un comportamiento comunicacional en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos.

El objetivo de convertirnos en asertivos es el de conseguir una forma de expresión consciente, congruente, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de alguna emocionalidad limitante típica como la ansiedad, la culpa o la rabia.

Contar con un criterio propio dentro de la sociedad es indispensable para comunicarnos de una mejor manera.

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