Ansiedad o pánico

¿Crisis de ansiedad o ataque de pánico?

Como sabemos, en el estado actual de la neurociencia todavía no ha encontrado gran cantidad de indicadores orgánicos medibles para facilitar el diagnóstico en los padecimientos psicológicos.

Y que existen toda una serie de trastornos que presentan síntomas similares o superpuestos, de hecho ya tocamos este tema en las siguientes entradas Ansiedad o depresión y El diagnóstico.

También puede haber errores de valoración con respecto a los síntomas que un paciente manifiesta y es posible que, frente a señales muy parecidas, se produzca un falso positivo en algunos trastornos.

Un caso típico de falsos positivos es el conocido como trastorno de ataques de pánico.

Falso positivo

De hecho, el tema de los falsos positivos en este trastorno es un tema recurrente en la bibliografía especializada.

Padecimientos tales como:

  • Ansiedad generalizada.
  • Angustia.
  • Algunos tipos de fobias.
  • Trastorno de estrés postraumático.
  • Algún trastorno obsesivo compulsivo.

Pueden presentar algún síntoma parecidos a los del trastorno de pánico, pero la comorbilidad (aparición simultánea de  síntomas) hace que sea a veces más difícil hacer diagnósticos precisos en una primera instancia.

Y no es extraño que el profesional tenga que dedicar algunas sesiones a evaluar y reevaluar antes de dar el diagnóstico preciso que lo guiará al moldear el tipo de intervención que prescribirá.

También somos culpables

Por otra parte, me gustaría hacer notar que las personas deben asumir parte de la culpa en lo que respecta a los falsos positivos, ya que muchas están esperando ese diagnóstico y, al escucharlo, se tranquilizan al corroborar la idea preconcebida que llevaban a la consulta.

Esto es muy frecuente. El paciente se ha «autoevaluado» (por consejo de amistades o Google, da igual). Llega a la conclusión de que el trastorno de ataque de pánico tiene sentido para él y acepta convencido dicho diagnóstico.

¡Atención! No me mal interpreten. No digo que lo disfrutan. Digo que tiene sentido lo que oyen y eso, de alguna manera, da tranquilidad. Es como decir «¡Por fin! Un profesional a dado en el clavo con lo que tengo». Tranquiliza. 

Porque ha llegado el momento de ponerse en sus manos para que me recete algo o me diga que hacer y así empezar el camino de la cura. ¡Y a veces funciona!

Mi método

En mi coaching, la intervención es totalmente ajena al diagnóstico, por lo que los falsos positivos del trastorno de ataque de pánico no nos afectan.

Con el cliente no hacemos foco en el nombre o rótulo o etiqueta que tenga el padecimiento.

Exploramos las sensaciones. Exploramos los hechos a los cuales el cliente les adscribe la culpabilidad de lo que siente. 

¿Qué cree el cliente que es lo que le produce esos ataques? No es fácil decirlo a la primera. Muchas veces repiten que desconocen el origen. Está bien. Eso no nos detendrá.

Evaluamos los comportamientos seguidos hasta el momento. Y resignificamos los mismos poniendo en tela de juicio la finalidad que tuvieron. A veces, encontramos comportamientos que lograron atenuar la virulencia del ataque. Es importante investigar qué significa eso. 

  • ¿Por qué hice eso antes, durante o después del ataque?
  • ¿Qué es lo que me motiva a actuar así.
  • ¿Acaso hay otra forma de hacerlo?
  • ¿Por qué piensas que no hay otra forma?

Exploramos el momento y lo retamos a un duelo cara a cara, sin escondernos. 

  • ¿Por qué no fué más fuerte esa sensación?
  • ¿Qué podría haber pasado si la sensación se profundiza? 
  • ¿Qué es lo peor que me puede pasar durante un ataque?
  • ¿Por qué creo eso?

Nos enfrentamos a los hechos indirectamente, explorando la forma en que reaccionamos frente a cada hecho.

Y no te quepan dudas. Son duelos que vas a ganar. Son enfrentamientos de los que te alejarás con un trofeo en las manos.

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